El enigma del 52: ¿Por qué la izquierda marxista le regaló la revolución al MNR?
La historia oficial de Bolivia suele mitificar la Revolución de 1952, pero rara vez escarba en las contradicciones de quienes debieron liderarla. Tras el trauma de la Guerra del Chaco y el colapso del viejo orden minero-feudal, los cimientos del país crujieron. En ese escenario de cenizas ideológicas germinó una fuerza radical que prometía cambiarlo todo.
Una rigurosa investigación histórica de la UMSA, firmada por Susana Bacherer Debreczeni, desentierra este periodo crítico (1935-1952) para plantear una tesis tan incómoda como necesaria: ¿cómo es posible que los partidos marxistas, poseedores de la teoría y la vanguardia obrera, terminaran cediendo el poder histórico en bandeja de plata al nacionalismo burgués del MNR?
Aunque el mapa político de la época vio nacer a actores como el Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR) y el Partido Comunista (PCB), el estudio apunta sus reflectores al ala más radical y programática del periodo: el Partido Obrero Revolucionario (POR), fundado en 1935.
El trabajo de Bacherer no es una simple cronología; es una autopsia política a los dogmas, los aciertos y, sobre todo, a las limitaciones tácticas de una izquierda que dinamitó el orden oligárquico pero careció de la audacia o la madurez para tomar las riendas del Estado. Una lectura indispensable para entender por qué la revolución boliviana terminó siendo nacionalista y no socialista.
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