El olor a gas lacrimógeno se impregna en la garganta mucho antes de divisar las rejas de fierro que hoy aíslan el Kilómetro Cero de Bolivia. En la tradicional calle Comercio, el silencio comercial se quiebra con el eco seco de petardos y el estallido esporádico de los “cachorros” de dinamita que los mineros cooperativistas hacen explotar contra el pavimento. La sede de Gobierno ha dejado de ser una ciudad para convertirse en un inmenso teatro de operaciones políticas y de supervivencia humana.
Una caminata indígena de 28 días desde Pando encendió la mecha, pero el combustible real de este levantamiento fue, paradójicamente, la falta de combustible. Un escándalo por carburantes defectuosos que arruinó miles de motores en febrero, sumado al recorte de subsidios y a la escasez crónica de divisas implantada por la administración de Paz tras ganar el balotaje en 2025, unificó las demandas. Cuando la Central Obrera Boliviana (COB) decretó el paro general el pasado 1 de mayo, lo que comenzó como un reclamo salarial y agrario mutó rápidamente en una consigna radical: la renuncia del mandatario.
CRONOLOGÍA DE UNA ESCALADA (MAYO 2026)
1 de mayo: La COB decretó paro general indefinido.
12 de mayo: Inicia la "Marcha por la Vida" desde Caracollo (Oruro).
13 de mayo: El presidente Paz abroga la Ley 1720; los sectores evistas radicalizan el paro.
18 de mayo (hoy): La marcha entra a La Paz; fuertes disturbios y cerco total.
Desde el Trópico de Cochabamba, la voz de Evo Morales resuena en las radios comunitarias, desmarcándose de las acusaciones fiscales de sedición pero capitalizando el descontento: "El problema ya no es una ley, es el modelo", repite. A nivel internacional, el tablero es un espejo de la polarización regional. Ocho países vecinos, encabezados por Argentina y Chile, firmaron una declaración de respaldo institucional a Rodrigo Paz, denunciando un intento de desestabilización democrática. En contraste, desde Colombia, Gustavo Petro define las movilizaciones como una "insurrección popular".
En la Asamblea Legislativa Plurinacional, los pasillos políticos arden. El intento del Ejecutivo de negociar un pacto nacional se estrella contra el ala radical evista, que exige adelantar las elecciones. Para complicar el panorama, el vicepresidente Edmand Lara marca distancia con el propio presidente Paz, criticando la dureza de la represión policial.
Al cerrarse esta jornada, La Paz no duerme. Miles de marchistas e indígenas se acomodan en las aceras del centro paceño, encendiendo fogatas improvisadas con cartones y maderas. La "Marcha por la Vida" ha llegado a su destino físico, pero el desenlace de esta crisis institucional sigue suspendido en el aire denso y frío del altiplano boliviano.