lunes, 8 de junio de 2026

OPINION: PARA EL TRABAJADOR INDEPENDIENTE, LOS BLOQUEOS SON UN GOLPE MORTAL.


    

    La verdad, para el trabajador independiente los bloqueos son letales. Desde un celular o con un sueldo fijo es fácil aplaudir paros o alentarlos desde otro lado, pero la realidad del gremial, el taxista, el albañil o el comerciante es otra: día que no se trabaja, día que no se come. Con las calles cerradas sus ingresos se van a cero, pero el alquiler, el colegio y los intereses del banco siguen ahí. Con la inflación y los fletes por las nubes, comprar insumos les cuesta el doble; terminan ganando una miseria o vendiendo a pérdida.

    Y encima faltan dólares: todo lo importado —repuestos, herramientas, mercadería— sale carísimo y los pocos clientes se alejan. Los choferes pasan días durmiendo en surtidores para conseguir diésel o gasolina y no ganan ni un peso. Para los que viven al día, los bloqueos no son una pelea de la tele; son ahogo puro. Por eso ese sector pide a gritos libre tránsito: trabajar es la única forma de sobrevivir. Ya es hora de dejar que la gente trabaje.

    Seamos sinceros: seguir bloqueando no sirve. En Bolivia siempre se usaron los bloqueos para presionar, pero ahora nos estamos pegando el tiro. Primero, empeora la crisis —se han perdido más de 2.100 millones de dólares según el CNI—; cerrar carreteras no hace aparecer dólares ni gasolina, solo frena camiones y exportaciones. Segundo, la gente común paga todo: el pollo subió hasta 300% en La Paz y El Alto y las verduras están por las nubes; quien vive al día ya no aguanta y la movilización pierde apoyo. Tercero, solo puede terminar en más violencia: con la nueva Ley de Estados de Excepción el gobierno puede mandar policías y militares a despejar rutas, y eso significa choques, heridos y detenidos.

    Si queremos sacar al país adelante y evitar más violencia, hay que levantar las medidas para que la gente trabaje y obligar al Gobierno, a la COB y otros sectores que están movilizados a sentarse a negociar soluciones reales, que le sirvan a todo el pueblo boliviano.

Santos Diamantino

8 de junio del 2026

La Paz-Bolivia


Dandler, Jorge (1978). Dinámica de un movimiento campesino e incertidumbre populista: De la revolución de 1952 a la reforma agraria en Bolivia

 


 "Este recurso ha sido creado con mucho esfuerzo para que todos podamos beneficiarnos gratuitamente. Por favor, evita lucrar con el trabajo ajeno o redistribuirlo como propio; al hacerlo, pones en riesgo que sigamos compartiendo material de valor para la comunidad."



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domingo, 7 de junio de 2026

Ensayo de Opinión: La paradoja del torniquete en Bolivia

 La paradoja del torniquete en Bolivia



Santos Diamantino

07 de junio del 2026


El año 2026 marcará un antes y un después en la historia contemporánea de Bolivia. El país asiste al agotamiento definitivo del Modelo Económico Social Comunitario Productivo, un esquema estatista que basó su éxito en el superciclo de las materias primas y que hoy, ante el declive terminal de la producción de gas natural, se ha quedado sin combustible financiero. La respuesta de la administración del presidente Rodrigo Paz Pereira no se ha hecho esperar: un giro drástico hacia reformas de flexibilización aduanera, alivio fiscal y endeudamiento multilateral.

Sin embargo, este viraje técnico se enfrenta a una realidad social explosiva, planteando una interrogante de supervivencia: ¿pueden las reformas de mercado salvar una gobernabilidad que se desangra en las carreteras?


              LA ENCRUCIJADA BOLIVIANA (2026)

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   URGENCIA ECONÓMICA                        ASFIXIA POLÍTICA

- Déficit por subsidios (Decreto 5503)   - Más de 5 semanas de bloqueos (COB)

- Recesión proyectada FMI: -3.3%         - Veto de créditos en el Congreso

- Inflación proyectada: 20.7%            - Pérdidas por más de $us 1.900M


El principal detonante de la actual crisis política fue una medida de estricta necesidad aritmética: el Decreto Supremo 5503. Sostener la subvención a los hidrocarburos importados —en un contexto de escasez de dólares y reservas internacionales en mínimos históricos— se volvió fiscalmente insostenible. Al elevar la gasolina regulada de Bs 3,74 a Bs 6,96 por litro, el Ejecutivo intentó aplicar un torniquete al déficit público. Pero en Bolivia, la economía nunca viaja sola; viaja en el transporte público y en los camiones que abastecen los mercados. El ajuste encendió la mecha de una movilización masiva liderada por la Central Obrera Boliviana (COB) y sindicatos agrarios, transmutando una demanda sectorial en una exigencia radical de renuncia presidencial.

Frente a este asedio logístico que estrangula al occidente del país —con pérdidas que superan los 1.900 millones de dólares y un encarecimiento de la canasta básica que registra incrementos distópicos de hasta el 1.000% en verduras esenciales—, el Gobierno ha diseñado una estrategia de pacificación mediante el pragmatismo económico. El paquete normativo que incluye el Arancel Cero para la importación de tecnología (Decreto 5518), la Ley de Alivio Tributario (Ley 1733) y la fijación de cupos de dólares mínimos por la ASFI no son meras políticas de desarrollo; son herramientas de disección política. El objetivo implícito es desmovilizar al poderoso sector gremial y comercial urbano de La Paz y El Alto, ofreciéndoles incentivos fiscales directos para romper la unidad del bloque de protesta y aislar a los sectores rurales más radicales.

No obstante, la efectividad de este salvavidas económico se topa con un muro insalvable en la Asamblea Legislativa Plurinacional. El veto de la oposición a la ratificación del megacrédito de 4.500 millones de dólares pactado con el BID demuestra que el Congreso boliviano opera bajo la lógica del desgaste absoluto. Al bloquear el ingreso de divisas frescas, las bancadas opositoras profundizan deliberadamente la asfixia financiera del Ejecutivo, sin importar el costo inflacionario que el ciudadano de a pie debe pagar en los mercados populares, donde conseguir un kilo de pollo se ha convertido en una odisea de filas estatales en EMAPA.

Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para el cierre de año son contundentes: una inflación del 20.7% y una recesión del -3.3% del PIB. Estas cifras no son fríos indicadores de gabinete; representan el riesgo real de una implosión social. Bolivia se encuentra en un escenario pre-estado de excepción donde los incentivos económicos de emergencia compiten contra el reloj del desabastecimiento urbano y la intervención militar de las carreteras.

En conclusión, la gestión de Rodrigo Paz Pereira ensaya un equilibrismo peligroso. El giro hacia la desregulación aduanera y el alivio fiscal es técnicamente coherente para dinamizar una economía sin dólares, pero carece de un pacto político que lo sostenga. Mientras el Congreso mantenga cerradas las compuertas del financiamiento externo y las carreteras continúen fragmentadas por el conflicto sindical, las reformas económicas corren el riesgo de ser medicina correcta aplicada a un paciente en estado de shock político. La resolución de la crisis boliviana ya no se encuentra en las fórmulas de los economistas, sino en la capacidad de reconstruir la paz social antes de que el torniquete fiscal termine por ahogar al propio Estado.

Bolivia es una nación cuya verdadera riqueza no está enterrada en los pozos de gas, sino en la inquebrantable capacidad de trabajo de su gente. Cada crisis estructural en nuestra historia ha sido el preámbulo de una profunda transformación y de un nuevo despertar. Hoy, el agotamiento de un modelo económico no representa el fin del camino, sino la oportunidad histórica de construir una economía más diversificada, moderna y sostenible.

El propio dinamismo de los sectores comerciales, la capacidad de adaptación de los productores y el espíritu emprendedor que late en el eje urbano y rural son la prueba de que el motor de Bolivia sigue vivo. La urgencia del presente está obligando al país a mirar hacia el futuro: hacia la digitalización, la apertura de nuevos mercados, la eficiencia y el alivio para quienes producen.

Ningún bloqueo en las carreteras puede detener el potencial de un pueblo que sabe organizarse, que valora su tierra y que ha superado los ciclos más adversos de nuestra historia republicana. Cuando las tensiones políticas pasen, quedará lo que siempre ha sostenido a esta patria: la solidaridad de su gente, la riqueza de su diversidad y la certeza de que, tras cada noche de incertidumbre, Bolivia siempre encuentra la manera de ponerse de pie y caminar unida hacia el mañana.



sábado, 6 de junio de 2026

Bolivia, su historia tomo vi Constitución, desarrollo y crisis del estado de 1952

 Este tomo de la Historia de Bolivia (Tomo VI: Constitución, desarrollo y crisis del Estado de 1952) merece ser leído porque no se limita a narrar hechos, sino que ofrece una mirada crítica y compleja sobre uno de los momentos más decisivos de la historia boliviana: la Revolución Nacional y sus consecuencias.

¿Qué significa para Bolivia haber nacido de una revolución que prometió transformar la tierra, la economía y la cultura, pero terminó en crisis y contradicciones que aún marcan nuestro presente?

 

 "Este recurso ha sido creado con mucho esfuerzo para que todos podamos beneficiarnos gratuitamente. Por favor, evita lucrar con el trabajo ajeno o redistribuirlo como propio; al hacerlo, pones en riesgo que sigamos compartiendo material de valor para la comunidad."

viernes, 5 de junio de 2026

TOMO V, Bolivia, su historia, Gestación y emergencia del nacionalismo, 1920-1952

 


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Bolivia, su historia Tomo IV Los primeros cien años de la República 1825-1925

 


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jueves, 4 de junio de 2026

Bolivia, su historia Tomo III Reformas, rebeliones e independencia 1700 - 1825

AQUÍ EL TOMO III, la idea es que lo lean, pero les adelanto alguna idea.

El Tomo III de la Historia de Bolivia (1700–1825) está organizado en cuatro grandes bloques que marcan los eventos clave del periodo de las Reformas Borbónicas, las Rebeliones indígenas y criollas, el régimen de Intendencias y el proceso de Independencia. Aquí tienes un panorama estructurado:

Reformas Borbónicas (siglo XVIII)

  • Implantación de medidas centralizadoras y fiscales: tributo indígena, reparto de mercancías, reorganización administrativa.

  • Creación del Virreinato del Río de la Plata (1776) y aplicación del sistema de Intendencias (1782).

  • Transformaciones en la economía: auge y crisis de la minería, expansión de haciendas, presión sobre tierras comunitarias.

  • Expulsión de los jesuitas y cambios en las misiones de tierras bajas.

  • Aparición de funcionarios ilustrados y nuevas ideas políticas.

Rebeliones (1700–1783)

  • Alejo Calatayud y la rebelión de Cochabamba (1730).

  • Movimientos en Oruro y Chayanta con reivindicación del Inca.

  • Gran sublevación indígena de 1780–1783:

    • Túpac Amaru II en el Cusco.

    • Túpac Katari y Bartolina Sisa con los cercos de La Paz (1781).

    • Movimientos en Cochabamba y Oruro.

  • Estas rebeliones expresaron el rechazo al tributo, al reparto de mercancías y a la subordinación colonial.

Régimen de Intendencias (fines del siglo XVIII)

  • Reorganización administrativa bajo el modelo ilustrado.

  • Crisis minera y agrícola, acompañada de sequías y tensiones sociales.

  • Desarrollo de nuevas ideas políticas en la Academia Carolina de Chuquisaca, donde se debatió la mita y la soberanía popular.

  • Conflictos en tierras bajas (guerra chiriguana en Santa Cruz).

Independencia (1809–1825)

  • Levantamientos de 1809: La Plata (Chuquisaca) y La Paz con la Junta Tuitiva.

  • Movimientos de 1810 en Cochabamba, Santa Cruz, Oruro y Tarija, vinculados a la Junta de Buenos Aires.

  • Insurgencias indígenas en Moxos y otras regiones.

  • Guerrillas: Juan Antonio Álvarez de Arenales, Eusebio Lira, Juana Azurduy y José Santos Vargas.

  • Campañas militares rioplatenses y enfrentamientos con los realistas.

  • Última resistencia de Pedro Antonio de Olañeta y la batalla de Tumusla (1825).

  • Fundación de la República con la Asamblea Deliberante y el liderazgo de Antonio José de Sucre y Simón Bolívar.

En síntesis, este tomo muestra cómo las reformas coloniales generaron tensiones, las rebeliones indígenas y criollas radicalizaron la resistencia, y finalmente el proceso independentista articuló guerrillas, juntas y campañas militares hasta dar nacimiento a Bolivia como república.


 "Este recurso ha sido creado con mucho esfuerzo para que todos podamos beneficiarnos gratuitamente. Por favor, evita lucrar con el trabajo ajeno o redistribuirlo como propio; al hacerlo, pones en riesgo que sigamos compartiendo material de valor para la comunidad."