martes, 3 de noviembre de 2026

ÑATITAS, producción agencia y ritualidad de los cráneos en La Paz - Bolivia: Maria Fernanda Apipilhuasco Miranda

Interpretación a la Tesis de María Fernanda Apipilhuasco Miranda

Tuve la oportunidad de conocerla a Maria Fernanda el año 2021, quién ademas dio una charla en la UPEA en la Carrera de Ciencias Políticas. Intercambiamos algunas ideas, pero al leer esta vez su tesis doctoral de María Fernanda Apipilhuasco Miranda (presentada en El Colegio de Michoacán en marzo de 2021), me di cuenta de que constituye un hito etnográfico y teórico para comprender el fenómeno de la Fiesta de las Ñatitas y el culto a los cráneos humanos en La Paz y El Alto, Bolivia. Su trabajo logra un doble propósito: por un lado, recupera y sistematiza los presupuestos fundamentales de la antropología de la muerte; por el otro, descentra las lecturas tradicionales sobre el sincretismo andino para proponer una mirada profundamente contemporánea, política y ontológica de la ritualidad.
I. Marco Teórico: Fundamentos de la Antropología de la Muerte en el Contexto Andino
Basándose de forma exclusiva en el marco teórico y la revisión etnográfica de la tesis, los aspectos más importantes de la antropología de la muerte y los muertos se sintetizan en los siguientes puntos rectores:
  • El cadáver y el proceso de descomposición (Robert Hertz): La autora recupera los estudios clásicos sobre rituales mortuorios para señalar que la muerte no es un evento instantáneo, sino un proceso liminal. La descomposición del cuerpo y la putrefacción de la carne son vistas como fases transitorias y peligrosas; la transición final hacia el mundo de los muertos se completa únicamente cuando el cuerpo queda reducido a huesos secos y se realizan las dobles exequias.
  • Relación de reciprocidad y alimentación ritual (Catherine Allen): En el contexto andino (quechua y aymara), existe un ethos de reciprocidad directa entre vivos y muertos. Los antepasados y las osamentas no son entes lejanos; deben ser alimentados y atendidos por los vivos (mediante la masticación de coca, comida ritual, cigarro o alcohol) para mantener el equilibrio y asegurar la fertilidad de la tierra o la protección del hogar.
  • Cosas e inmaterialidades animadas: Desde la perspectiva del animismo andino, los muertos y las osamentas conservan su animu o fuerza vital. Las cosas materiales e inmateriales, incluidos los huesos de los difuntos, participan activamente en la vida social en una red de interconexiones donde lo espiritual y lo material se crean mutuamente.
  • Ambigüedad y gradación de las entidades mortuorias: Las osamentas y almas poseen un carácter ambiguo que oscila entre lo benévolo y lo benigno o maligno. Esto depende críticamente de dos factores:
    • El estado físico del cuerpo: Los huesos secos se asocian con protección o fertilidad, mientras que los cadáveres frescos o en putrefacción traen consigo enfermedad, contaminación o males sociales.
    • El tipo de muerte: Quienes mueren de forma violenta, repentina o trágica no logran desprenderse de su cuerpo o no pasan por los ritos mortuorios de expulsión, quedando como "almas en pena" o seres ambivalentes (como los riwutus o condenados) que permanecen ligados a las necesidades de los vivos.
  • Geografía sagrada y definición del espacio (Bouysse-Cassagne y Harris): Los muertos intervienen en la estructuración del espacio y el tiempo. Habitan el manqha pacha (mundo de abajo/interior) o sitios liminales como encrucijadas de caminos, cuevas o tumbas (chullpares), los cuales generan sentimientos ambivalentes de devoción y temor.
  • Tipología de las sombras y entidades anímicas: La persona andina se compone de distintas entidades anímicas (ajayu, ánimo, coraje, espíritu). La cabeza y el cráneo se vinculan fuertemente con el ajayu por su cercanía con los fluidos vitales y las funciones intelectuales, lo que explica por qué el alma puede quedarse atrapada en el cráneo tras la muerte física.
  • Diferenciación ontológica entre chullpas, almas y ñatitas:
    • Chullpas: Son concebidas como los restos de una antigua humanidad extinta; sus huesos conservan un animu con capacidades de actuar sobre la fertilidad o enviar enfermedades.
    • Almas: Es la denominación genérica para los difuntos que han fenecido físicamente y que gradualmente deben ser expulsados del plano terrenal mediante rituales.
    • Ñatitas: Son cráneos (algunos provenientes de chullpas o de entierros recientes) que son arropados, bautizados y colocados en un altar doméstico o comercial, estableciendo relaciones cotidianas, afectivas y contractuales de persona a persona con sus devotos.
II. El Aporte Central y lo Novedoso de la Investigación de Apipilhuasco Miranda
Frente a la literatura académica previa que solía encasillar la Fiesta de las Ñatitas como una mera supervivencia folclórica, el aporte central de esta investigación radica en una renovación metodológica y conceptual dividida en los siguientes ejes:
1. La devoción como método y experiencia
En lugar de analizar el culto desde una postura externa, distante u objetivante, la autora asume la "devoción como método". Al integrarse activamente como devota dentro de la Hermandad Martín, Cirilo, Mariano, Rosalinda y Edwin (liderada por doña Juana Conde), logra captar de primera mano los diálogos, afectos y formas de comunicación íntimas entre los vivos y los cráneos desde la experiencia práctica, emocional y cotidiana de los creyentes.
2. La ñatita como "nodo" y "envoltorio"
Retomando los planteamientos de Pedro Pitarch, la tesis propone comprender a la ñatita no como un mero objeto inerte ni como un simple residuo ancestral, sino como un nodo y un envoltorio. El cráneo funciona como una superficie activa que pliega y despliega realidades múltiples: articula el mundo terrenal con el mundo-otro, lo prehispánico con lo contemporáneo, la intimidad del hogar con el espacio público del Cementerio General cada 8 de noviembre, y el catolicismo popular con las políticas de Estado.
3. Conceptualización como "organismo vivo" y "sustancia en transformación"
Siguiendo los giros ontológicos de autores como Tim Ingold, Manuel Pitrou y Fernando Santos-Granero, la investigación supera las visiones estáticas de la materialidad. La autora plantea que los cráneos se producen socialmente como "organismos vivos" o sustancias en continuo devenir. La condición de ñatita no viene dada automáticamente por el hecho de ser un cráneo; se construye a través de la co-actividad y correspondencia continua de sus materiales (sus gorros, vestiduras, flores, alcohol, dentaduras de oro y hojas de coca) con las vivencias, cuidados y el reconocimiento de sus devotos.
4. Superación del enfoque meramente ancestral o de sincretismo
La tesis cuestiona abiertamente la tendencia académica y gubernamental de encasillar a las ñatitas únicamente como la pervivencia lineal de las "cabezas trofeo" o como una tradición indígena estática que resistió mecánicamente al catolicismo. Apipilhuasco Miranda demuestra cómo el culto está profundamente inserto en dinámicas urbanas contemporáneas, respondiendo de manera flexible a la emergencia de los sectores populares aymaras y a su inserción en la economía informal, comercial e incluso ilícita de las urbes de La Paz y El Alto.
5. Análisis de los tipos de agencia y tipología de cráneos
Para evitar la homogeneización del fenómeno, la autora desagrega la noción de agencia demostrando que no todos los cráneos operan con el mismo poder ni bajo las mismas lógicas. Para ello, establece una cartografía detallada que distingue entre:
  • Ñatitas domésticas: Basadas estrictamente en lazos afectivos, el cuidado diario y la protección del hogar.
  • Ñatitas económicamente activas: Herramientas de trabajo especializadas utilizadas por especialistas rituales (yatiris y kolliris) para intervenir en asuntos complejos de amor, salud o dinero.
  • Ñatitas independientes: Ubicadas en las fosas comunes del Cementerio General, desprovistas de un poseedor único, pero receptoras de una devoción colectiva y flotante.
6. Enfoque en los procesos de patrimonialización y política estatal
Finalmente, el trabajo examina críticamente las tensiones políticas que surgen cuando instituciones gubernamentales (como la Alcaldía de La Paz y el Ministerio de Culturas) intentan patrimonializar y folclorizar el culto en el marco del reconocimiento de la diversidad del Estado Plurinacional y el turismo cultural. La investigación visibiliza de manera aguda los pros y contras, las disputas de sentido y las alteraciones que este reconocimiento estatal e institucional genera en la vida ritual y cotidiana de las hermandades y los poseedores de los cráneos.

"Este recurso ha sido creado con mucho esfuerzo para que todos podamos beneficiarnos gratuitamente. Por favor, evita lucrar con el trabajo ajeno o redistribuirlo como propio; al hacerlo, pones en riesgo que sigamos compartiendo material de valor para la comunidad."

De los antiguos a los modernos, de los modernos a los salvajes.

 


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viernes, 30 de octubre de 2026

El camino para la integracion del indio: Carlos Mamani



 El peligroso mito de la "integración" indígena


A mediados del siglo XX, el racismo biológico y explícito comenzó a perder su prestigio global. Tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial, las élites latinoamericanas y los organismos internacionales con la OIT a la cabeza se dieron cuenta de que ya no podían seguir hablando de "razas inferiores" sin recibir el rechazo del nuevo orden mundial. Sin embargo, la obsesión de las clases dominantes seguía siendo la misma: ¿qué hacer con el indio? La solución fue un concepto seductor, aparentemente benevolente y profundamente tramposo: la "integración".

En su lúcido trabajo “El camino para la integración del indio. La reunión de expertos en trabajo indígena de 1951 en La Paz”, el historiador Carlos Mamani Condori desentierra los cimientos de esta farsa tecnocrática. Al analizar aquel encuentro de 1951, Mamani nos demuestra que las propuestas supuestamente neutrales de los expertos no eran más que ingeniería social disfrazada de ciencia. El "problema indígena" dejó de ser un debate filosófico y se convirtió en un problema económico, una anomalía estadística que el Estado debía corregir para marchar hacia la ansiada modernización.

La trampa de la integración consistió en cambiar el vocabulario para mantener intacto el objetivo colonial. Ya no se buscaba segregar al indígena por su "sangre", sino disolverlo en la identidad nacional dominante. Para el Estado moderno, el indio solo era útil si dejaba de ser indio y se convertía en un trabajador productivo, en un eslabón dócil de la cadena económica. La reunión de 1951 en La Paz no fue un acto de justicia social; fue el laboratorio donde se diseñaron las categorías técnicas que pavimentaron el camino ideológico hacia la Revolución Nacional de 1952, condicionando los futuros debates sobre la reforma agraria y la ciudadanía.

Donde mejor se observa la violencia de este discurso es en el ámbito educativo. La escuela no se pensó como un espacio de liberación, sino como una aduana cultural. Bajo las banderas de la alfabetización y la castellanización, se desplegó una estrategia sistemática de disciplinamiento: erradicar las lenguas maternas, imponer el castellano y moldear una mano de obra apta para el taller o la hacienda moderna. La educación indígena fue instrumentalizada para construir una ciudadanía nacional homogénea, donde la diversidad era vista como un retraso que debía ser extirpado.

El texto de Mamani Condori no es un simple ejercicio de nostalgia histórica; es un espejo incómodo para nuestro presente. Hoy, cuando los discursos políticamente correctos sobre el "desarrollo", la "inclusión" y el "emprendedurismo" saturan las agendas de los organismos internacionales, cabe hacerse la pregunta: ¿realmente hemos superado la lógica de 1951, o seguimos buscando, bajo nuevas etiquetas humanitarias, domesticar lo diferente para que encaje en el molde del mercado? La integración de ayer es la inclusión subordinada de hoy; el peligro de borrar al otro sigue tan vivo como entonces.

Atte. Santos Diamantino

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jueves, 29 de octubre de 2026

Restitución del Ayllu: El camino de la descolonización, escrito por Carlos Mamani Condori e Igidio Naveda Félix

Interpretando el provocador texto de CARLOS MAMANI: 

El Ayllu no pide permiso: la descolonización no cabe en sus palacios

Santos Diamantino

29 de octubre de 2026.


Carlos Mamani nos presenta un texto altamente político y provocativo, cuando uno lee este texto termina tomando conciencia de lo que fue, es y será el ayllu para nuestras Naciones y Pueblos Indigena Originario campesino.


Mi interpretación de este texto comenzaría así: Basta de llamar “tradición” a lo que sigue vivo y en pie de lucha. El ayllu no es una reliquia de museo. No es una danza folclórica para adornar desfiles presidenciales, ni una frase decorativa en los discursos oficiales. El ayllu es territorio, autoridad, memoria ancestral y, sobre todo, poder político propio.


Mientras el Estado (sea cual sea su color) siga ofreciendo la limosna de la “inclusión”, el ayllu le planta en la cara una demanda mucho más incómoda: 

AUTODETERMINACIÓN.

La tesis de la jaula del sindicato y el engaño republicano

La colonia no sólo saqueó metales y tierras. Intentó algo más perverso: robar la capacidad de decidir. Convirtió a los mallkus en intermediarios fiscales, fragmentó los territorios e impuso lógicas ajenas para obligar a las comunidades a pedirle permiso a su propio despojador.


La República no rompió ese diseño; lo perfeccionó mediante el gamonalismo y la hacienda. Incluso después de la Revolución de 1952, el sindicato agrario operó en muchos casos como una nueva jaula: prometió emancipación, pero terminó subordinando la organización comunal al Estado, a los partidos y a una burocracia que hablaba en nombre del pueblo sin consultarlo.

DESCOLONIZAR NO ES UN ESLOGAN DE CAMPAÑA

No existe descolonización si solo cambia el apellido o el color de quien ocupa el poder.

  • Pintar las paredes no es liberar. No basta con “indigenizar” el lenguaje burocrático.

  • La estética no es soberanía. Poner símbolos andinos en los edificios estatales o decretar feriados folclóricos es maquillaje del poder.

  • Gobernar es recuperar el thakhi. Descolonizar es restituir a los pueblos la autoridad para caminar por sus propias reglas: cargos rotativos, decisiones colectivas, dualidad chacha-warmi y justicia propia.


El sumaq qamaña no es una marca gubernamental para exportar al extranjero. Es una acusación contra un modelo que reduce la dignidad humana al consumo, la propiedad privada y la sumisión al mercado. Frente al “vivir mejor” capitalista basado en la acumulación de unos pocos a costa de las mayorías, el ayllu exige responder: 


¿cómo vivir bien juntos sin destruir la tierra ni someter a los pueblos?

EL TERRITORIO ES PODER, NO MERCANCÍA

Cada vez que un tecnócrata o un empresario pronuncia la palabra “recurso natural”, la pregunta inmediata debe ser: ¿recurso para quién?


La montaña, el agua, la semilla y la tierra no son el inventario privado de las corporaciones ni simples concesiones administrativas del Estado. Para el ayllu, son parte de una comunidad de vida que no se vende. Por eso, la reconstitución territorial impulsada históricamente por organizaciones como el CONAMAQ no es un reclamo de reconocimiento cultural: es una disputa abierta por el poder real.


Las experiencias de los suyus demuestran que restituir el ayllu no es un romanticismo del pasado. Es una práctica política contemporánea y desafiante. Son comunidades recuperando fronteras ancestrales, levantando asambleas soberanas y gobernándose a sí mismas. En el momento en que los pueblos dejan de ser objetos de políticas públicas, se transforman en sujetos políticos difíciles de domesticar.

LAS PREGUNTAS QUE EL PODER EVADE

¿Cuántos Estados celebran hipócritamente la existencia de los pueblos indígenas mientras, en la práctica, les cercenan el territorio, la autonomía y la justicia propia?

¿Cuántos gobiernos de turno usan la bandera de la “interculturalidad” para maquillar y perpetuar la misma vieja jerarquía colonial de siempre?

¿Cuántos partidos aceptan al indígena únicamente como símbolo electoral, pero jamás como una autoridad con mando real?

El ayllu responde de manera tajante: no queremos que nos incluyan en su mundo colonial; exigimos que dejen de decidir sobre el nuestro.

La reconstitución no es un retroceso melancólico. Es avanzar con firmeza por el camino que el colonialismo intentó clausurar por la fuerza: reparar el tejido territorial, recuperar el mando propio y fundar una política donde el poder no se concentre en una élite burocrática, sino que se comparta y rote en la comunidad.


Como nos provoca la tesis de Carlos Mamani Condori e Igidio Naveda Félix: la verdadera descolonización jamás comenzará en un palacio de gobierno. Comienza abajo, cuando el pueblo recupera la palabra de manera autónoma, recupera el control de su territorio y ejerce la autoridad legítima para decidir su propio destino.



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miércoles, 28 de octubre de 2026

La muerte y el Pujllay en la cosmovisión Yampara

Santos Diamantino

28 de octubre de 2026.
Es importante revalorizar nuestra cultura boliviana, especialmente las expresiones vivas de los pueblos originarios como el Yampara, en Chuquisaca. Su manera de comprender la muerte, los ancestros y la comunidad se expresa con singular fuerza en la festividad del Pujllay, particularmente en comunidades como Tarabuco.

En la cosmovisión andina, la muerte no se concibe como un final lineal, sino como un viaje o transición hacia el Ukhu Pacha, el mundo de abajo o de los espíritus, donde ocurre el reencuentro con los ancestros. Las qhamasas, también llamadas ayas, representan la energía, las almas o las fuerzas espirituales de los difuntos.

El mes de noviembre marca el inicio del Jallupacha, la época de lluvias y abundancia. En este periodo, se cree que las almas regresan a la Tierra para convivir con los vivos y contribuir a asegurar buenas cosechas. Así, la relación entre muertos y vivos no se entiende como separación, sino como una continuidad afectiva, ritual y productiva.

La Pukara: ofrenda y memoria colectiva
Las pukaras son estructuras ceremoniales que, en celebraciones cotidianas, no suelen superar los dos metros de altura. Sin embargo, en festividades mayores, como la Gran Pukara de Tarabuco, celebrada cada tercer domingo de marzo para cerrar el Pujllay, pueden alcanzar entre 10 y 15 metros, como se aprecia en las fotografías.

Tienen la forma de un gran altar o fortaleza, cubierta de productos agrícolas: hileras de papas, maíz, choclos, panes, carnes, quesos, frutas y flores. Funcionan como una ofrenda de agradecimiento a la Pachamama, la Madre Tierra, por su fertilidad, y también como homenaje a las almas de los caídos, especialmente en memoria de la Batalla de Jumbate de 1816.

Alrededor de la pukara se baila el Pujllay en círculos, acompañado por el sonido de los toclis y las tarcas. La danza no es únicamente una expresión festiva: es un acto ritual que vincula a la comunidad con sus ancestros, su territorio y su memoria histórica.

Los rituales funerarios actuales
Antiguamente, los Yamparas utilizaban chullpas como espacios funerarios. En la actualidad, entierran a sus difuntos en cementerios comunitarios o católicos, adaptándose a las leyes vigentes y al sincretismo religioso. Aun así, el entierro andino conserva prácticas propias y profundamente significativas.

Al fallecido se lo vela y se lo acompaña con ropa, objetos personales, comida o herramientas. Puesto que la muerte es entendida como un paso hacia otro plano, el alma necesita provisiones para su largo viaje hacia el Ukhu Pacha.

Después del entierro, la familia lava toda la ropa del difunto en el río. Este acto simboliza la despedida del rastro físico y ayuda a que el alma no permanezca atrapada ni sufra en este mundo. Los ancianos del ayllu, la comunidad, dirigen los rezos y los discursos solemnes, en los que se recuerda la vida completa del fallecido frente a todos. De este modo se mantiene viva la genealogía oral y la memoria colectiva del pueblo.

El regreso de las almas
El 2 de noviembre, al mediodía, marca un antes y un después en el mundo Yampara. Es el día en que las almas las qhamasas o ayas, reciben permiso para descender a la Tierra. Antropológicamente, esta fecha inaugura oficialmente la época del Pujllay y del Carnaval.

El Pujllay no es solo diversión: es una danza ritual profundamente conectada con los muertos. En las casas no predomina la tristeza, sino una febril preparación. Se levantan altares o mesas con panes con forma humana las t'antawawas, chicha, frutas y los platos favoritos del difunto.

La comunidad recibe a las almas recorriendo casa por casa, rezando y cantando para alimentarlas y “atenderlas”, pues se considera que llegan sedientas y hambrientas tras su viaje espiritual.

La Pukara de muertos
Si durante el año fallece alguien del ayllu, su familia levanta una Pukara de muertos en noviembre, dentro o fuera de la casa. Es una estructura en forma de arco o trenza, adornada con las primeras flores del campo y productos agrícolas.

Esta ofrenda honra al alma recién llegada y expresa que su partida no ha dejado vacío, sino abundancia y unidad en el ayllu. Alrededor de ella también se baila el Pujllay, reforzando el vínculo entre los vivos, el difunto y la comunidad.

La Gran Pukara de marzo, En marzo, tras meses de lluvias y crecimiento de los cultivos, se realiza la Gran Pukara. Cada tercer domingo de este mes, la comunidad levanta una imponente estructura comunitaria que puede alcanzar hasta 15 metros de altura.

A diferencia de la pukara de noviembre, dedicada a un difunto individual, esta es una ofrenda monumental a la Pachamama y un homenaje masivo a todos los ancestros y guerreros caídos en la historia de la región, incluidos los de la Batalla de Jumbate.

Al finalizar la fiesta, la pukara se “desmanda”, es decir, se desarma, y todos los alimentos se reparten solidariamente entre la comunidad. Con este acto, las almas se despiden contentas y bendicen la tierra para el próximo ciclo agrícola. Así se cierra un ciclo sagrado en el que vivos y muertos conviven, se alimentan mutuamente y celebran la vida a través del baile.








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sábado, 24 de octubre de 2026

CIENCIA, POLÍTICA Y PODER Napoleón, Hitler, Stalin y Eisenhower. José Manuel Sánchez Ron (2010)

 


El poder político controla y dirige la ciencia, no al revés. Los líderes usan el conocimiento científico como herramienta para sus objetivos (militares, ideológicos o de prestigio), mientras que los científicos suelen depender del apoyo del poder.

Napoleón: Fue el que más genuinamente valoró y apoyó la ciencia. La integró en sus campañas (especialmente la expedición a Egipto), impulsó instituciones como la École Polytechnique y recompensó a científicos. Representa un modelo de uso de la ciencia para el “imperio de la razón” y la conquista.
Hitler: Heredó una de las mejores estructuras científicas del mundo, pero la dañó gravemente con las purgas de científicos judíos y disidentes. Priorizó la ideología (“Deutsche Physik”) sobre el mérito científico y orientó la investigación hacia aplicaciones militares (cohetes V-2). Ejemplo claro de cómo la ideología puede empobrecer la ciencia.
Stalin: Subordinó la ciencia al marxismo-leninismo. Impuso el lysenkoísmo en biología (con graves consecuencias), pero fue pragmático cuando le interesaba (programa nuclear). Usó la ciencia como instrumento de propaganda e industrialización del Estado.
Eisenhower: Representa el contraste democrático. Gestionó la era nuclear y la Guerra Fría, impulsó la NASA tras el Sputnik y advirtió en su discurso de despedida sobre el peligro del complejo militar-industrial. Muestra tanto el uso estratégico de la ciencia como la necesidad de controles democráticos.

La ciencia genera conocimiento y capacidad técnica, pero el verdadero poder reside en quienes deciden qué se investiga, con qué recursos y para qué fines. Los regímenes autoritarios tienden a distorsionarla ideológicamente; los democráticos la usan con menos control absoluto, pero tampoco están libres de riesgos.


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sábado, 17 de octubre de 2026

Crítica de la razón Boliviana de Juan José Bautista

 


Crítica de la razón boliviana. Elementos para una crítica de la subjetividad del boliviano con conciencia colonial, moderna y latinoamericana, obra del filósofo boliviano Juan José Bautista Segales.
Por qué creo que es importante:
J. Bautista sostiene que gran parte de la forma de pensar en Bolivia reproduce esquemas coloniales incluso después de la independencia.
La dominación colonial no sería solo económica o política, sino también cultural y epistemológica.
En su texto dialoga con autores como Marx, Hegel, Dussel y la filosofía de la liberación. Argumenta que la modernidad europea se presentó como universal, pero en realidad fue construida desde una experiencia histórica particular.
Analiza cómo el boliviano puede interiorizar valores coloniales y reproducir relaciones de dominación.
Examina tensiones entre lo indígena, lo mestizo, lo criollo y lo moderno.
Propone pensar desde América Latina y desde las experiencias históricas de los pueblos indígenas.
Pienso que es interesante Bautista, porque busca una racionalidad alternativa que no dependa exclusivamente de categorías europeas.


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