martes, 2 de junio de 2026

Abrazos desde mi trinchera: La empatía como nuestro último refugio

 NOS ESTAMOS MURIENDO EN VIDA: EL RUEGO DE UN BOLIVIANO DESDE EL HOSPITAL 


Santos Diamantino

1 de junio del 2026


Mirar hoy a nuestra Bolivia duele en el alma. Es imposible no sentir frustración, cansancio y miedo ante la tensión de las calles, la incertidumbre y las filas interminables. Parece que nos quieren obligar a elegir un bando, a odiar al que piensa distinto y a olvidar que, al final del día, todos compartimos el mismo suelo de nuestros ancestros y la misma fragilidad.

Estas semanas me ha tocado librar mi propia batalla en UTI y luego la cama 27 del Hospital de Los Pinos por un problema del corazón. La enfermedad te confronta con lo verdaderamente importante y te despoja de los orgullos. Desde el silencio de este hospital, de los llantos y gritos de los pacientes internados, la crisis se siente el doble.

Mientras lucho por recuperar las fuerzas, intento sonreír, leer y seguir enviándoles palabras, porque el afecto es lo único que nos mantiene a flote. Pero la realidad golpea con fuerza la ventana: hermanos y hermanas bolivianas, dejen pasar el oxígeno, la comida, la gasolina, nos estamos muriendo en vida por la falta de EMPATÍA. Las ambulancias no son de un bando político; llevan vidas humanas adentro.

LA VERDADERA FUERZA DE NUESTRO PAÍS NUNCA HA ESTADO EN LAS OFICINAS DE LOS POLÍTICOS NI EN SUS DISPUTAS DE PODER. Está en la gente que vive en sus nueve departamentos. Está en el transportista que madruga, en la madre que hace milagros para llevar comida a la mesa, en el comerciante que resiste y en los jóvenes que siguen estudiando a pesar de las nubes negras. En momentos de crisis extrema, la empatía ya no es solo una virtud, es un acto de rebeldía y de pura supervivencia.

Cuidemos nuestras palabras y cuidémonos entre nosotros. Apoyemos al vecino, compremos al productor local y, sobre todo, no permitamos que la rabia mutua destruya la calidez que siempre nos ha caracterizado. LOS GOBIERNOS Y LOS LÍDERES SON PASAJEROS, VAN Y VIENEN, PERO NOSOTROS NOS QUEDAMOS. Que esta tormenta no nos encuentre divididos por ideologías, sino más humanos, más unidos y listos para levantar el país.

Un abrazo inmenso desde mi trinchera de recuperación. Fuerza a todos hermanos y hermanas bolivianas.

La Paz - Bolivia 1 de junio del 2026


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