En primer lugar, es preciso situarnos en la objetividad para dar trata miento político a las prácticas del comercio sexual y a las condiciones de las personas en situación de prostitución. La objetividad exige escapar del discurso que ve a la prostitución como un problema psicosocial y moral. Se trata de pensar la prostitución como una práctica de intercam bio económico donde existe una relación de demanda y oferta, donde es preciso garantizar los derechos humanos de las personas que ofertan los servicios, las obligaciones de quienes los demandan y las responsabili dades fiscales y sociales de quienes intermedian esta relación.
Profesional de la cultura con amplia trayectoria como gestor y asesor en temas culturales, especializado en la preservación del patrimonio material e inmaterial. Experto en el diseño y ejecución de proyectos educativos y políticos, cuenta con una sólida experiencia como docente universitario en las facultades de Educación, Historia, Sociología, Filosofía, Ciencia Política y Ciencias de la Comunicación Social. Para consultas profesionales, puede ser contactado vía email: santosdtno@gmail.com
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